Preguntas frecuentes
Todo lo que necesitas saber sobre MIRA. ¿No encuentras lo que buscas? Ponte en contacto con nuestro equipo.
General
MIRA es un sistema de inteligencia para negocios de servicios: barberías, salones, spas y salones de uñas. Atiende la recepción por mensaje de texto, guarda la memoria de cada cliente y convierte lo que aprende en recomendaciones accionables. Trabaja con los servicios, precios, horarios y disponibilidad que tú defines, y tú ves cada conversación.
MIRA está diseñada para barberías, salones, centros de bienestar, med spas y otros negocios de servicios que quieren ofrecer una experiencia de reserva premium sin pedirles a sus clientes que descarguen una app.
No. Esa es justamente la idea. Los clientes simplemente escriben al número de tu negocio. Sin apps, sin cuentas y sin fricción.
La mayoría de los negocios terminan la configuración en unos 10 minutos: agrega tus servicios, horarios y profesionales, y nosotros damos de alta tu número de MIRA.
Pagos
MIRA se integra con Stripe. Los clientes pueden pagar el monto completo mediante un enlace de pago seguro por SMS. Los fondos van directamente a tu cuenta de Stripe.
La tarifa estándar de procesamiento de Stripe se añade al pago con tarjeta del cliente como un cargo aparte por procesamiento de tarjeta, así que tu negocio recibe el precio completo. MIRA no añade tarifas de pago propias.
Todavía no. Puedes exigir el pago antes de confirmar una reserva, y Mira envía un enlace seguro de Stripe por el monto completo. Los depósitos configurados por tipo de servicio no están disponibles hoy.
Comportamiento de la IA
MIRA gestiona las conversaciones habituales: consultar disponibilidad, reservar, reprogramar y cancelar, responder preguntas sobre tus servicios y precios, cobrar mediante un enlace seguro, ofrecer un horario disponible a quienes están en tu lista de espera y preguntar a otro cliente si cambiaría de horario cuando alguien necesita otro momento.
No como suele entenderse. Mira tiene una sola voz para todos los negocios: no puedes cambiar su tono ni escribir sus respuestas. Lo que sí controlas es la información con la que trabaja: tus servicios, precios, duraciones, profesionales, horarios y disponibilidad, y si se exige el pago antes de confirmar una reserva.
Ves cada conversación en tu panel y puedes corregir las reservas ahí. Las respuestas de Mira no las editas tú: si se equivoca, abre un ticket de soporte y nuestro equipo lo revisa y lo corrige.
Elegimos proveedores y configuraciones de IA que no usan tus conversaciones para entrenar sus modelos. Algunos proveedores conservan datos brevemente para supervisar la seguridad y el abuso.
Control y seguridad
Sí. Pausa MIRA desde tu panel cuando quieras. Mientras está en pausa, Mira deja de responder, no se toman nuevas reservas y no se te cobra por las plazas. Reanuda cuando estés listo.
Mira responde con tus servicios, precios e información del negocio. Cuando no puede ayudar, lo dice, y la conversación queda en tu panel para que la retomes.
Invitas a tus profesionales por correo o por número de teléfono. Los propietarios lo ven todo; los profesionales pueden ver los clientes y las reservas de tu negocio. Hoy no hay permisos más detallados.
Cumplimiento SMS
MIRA está diseñada según las normas de mensajería: los clientes aceptan antes de que Mira responda, STOP y respuestas similares funcionan en todos los negocios con MIRA, y los mensajes proactivos solo se envían entre las 9:00 y las 20:00. Tu negocio sigue siendo responsable de cómo usa la mensajería. Consulta los Términos.
Sí. Antes de que Mira gestione los mensajes de alguien, el consumidor escribe primero al negocio y luego responde ACEPTO a un mensaje de consentimiento que nombra al negocio, indica que Mira es una asistente con IA y avisa de que la conversación se guarda. Puede darse de baja en cualquier momento respondiendo STOP.
MIRA no cumple con HIPAA y no firmamos acuerdos de asociado comercial (BAA). Mira gestiona datos de reservas —nombres, horarios y servicios—, no historiales médicos. Si tu negocio necesita cobertura HIPAA, háblanos antes de registrarte.
Ausencias y cancelaciones
No hay forma de eliminar las ausencias por completo, pero tres cosas las reducen de forma medible: un recordatorio cerca de la cita, un depósito en los servicios de mayor valor y una política que de verdad apliques. Los recordatorios hacen la mayor parte del trabajo: un mensaje el día anterior y otro unas horas antes cubren el olvido común, que es lo que son casi todas las ausencias. El depósito se ocupa del resto, a cambio de algo de fricción al reservar. Aplicar la política importa más que el monto del cargo: un cargo de $10 que cobras siempre funciona mejor que uno de $50 que siempre terminas perdonando.
Para un corte estándar, normalmente no. Para algo largo o caro, normalmente sí. La línea aproximada es cuánto vale ese espacio en la agenda: si perderlo te cuesta una hora y $100, el depósito se paga solo. Si te cuesta veinte minutos y $25, pedir los datos de la tarjeta por adelantado te hará perder más reservas de las que salva.
Trátalo como un patrón, no como una serie de casos sueltos. La mayoría de los dueños perdona cada cancelación por separado porque no ve el historial, así que quien va por la sexta recibe el mismo beneficio de la duda que alguien que cancela por primera vez. Cuando ves la cuenta, las opciones son simples: pedir depósito a esa persona en concreto, ofrecerle solo horarios del mismo día, o dejarla ir. Con lo primero suele bastar.
Lo decide la velocidad. Un espacio que se abre veinte minutos antes de la cita se lo lleva quien puedas contactar en esos veinte minutos, y eso en la práctica significa escribir directamente a la gente, no publicarlo en algún lado y esperar. Ten una lista corta de clientes que dijeron que aceptarían un horario más temprano y ve bajando por ella en orden: mandarlo a todos a la vez te deja o sin nadie o con tres personas para un sillón.
Solo si vas a cobrarlo de verdad. Un cargo que no se aplica es peor que ninguno, porque enseña al cliente que la política es decorativa. Si vas a aplicarlo, que sea lo bastante pequeño como para que estés dispuesto a cobrarlo: la mayoría descubre que cobra $15 sin dudarlo y perdona $50 en silencio. El objetivo es disuadir, no recuperar el dinero.
Multiplica el valor del espacio vacío por la frecuencia con que ocurre y súmale el tiempo que pasas intentando volver a llenarlo. Un barbero que cobra $40 y tiene dos ausencias por semana pierde unos $4,000 al año solo en ingresos directos, sin contar los espacios que se quedaron vacíos porque nadie tuvo tiempo de ponerse al teléfono. La cifra suele ser mayor de lo que se espera, porque cada pérdida es pequeña y nunca se suman.
Elegir un software de reservas
La mayoría de las herramientas cuestan entre $20 y $200 al mes, normalmente por empleado o por local, y a menudo con un porcentaje sobre los pagos procesados. Tres cosas rara vez aparecen en el precio principal y conviene revisarlas: costos de configuración, duración del contrato y tarifas de procesamiento de tarjetas. MIRA cuesta $50 al mes por cada profesional activo, incluyéndote, más $0.75 por cada reserva que hace MIRA, sin contrato.
A menudo no. Si llevas tu propia agenda y el teléfono no te interrumpe el trabajo, una libreta y una app de calendario cumplen perfectamente. El software empieza a ser rentable cuando las interrupciones cuestan más que la suscripción, normalmente cuando ya respondes mensajes mientras cortas o pierdes espacios que no tuviste tiempo de volver a llenar. Por debajo de ahí es un gasto sin retorno.
Una página de reservas espera a que el cliente venga a ella; un asistente gestiona la conversación que el cliente ya empezó. En la práctica la mayoría escribe en vez de abrir un enlace, pregunta cosas que un formulario no resuelve y cancela por mensaje, así que la página capta a los clientes organizados y se pierde al resto. La contrapartida es costo y previsibilidad: una página de reservas es más barata y hace exactamente una cosa.